Al término de la cena, Albus Dumbledore, el director de Hogwarts, se puso de pie, acaparando la atención de todo el colegio.
- ¡Bienvenidos alumnos a otro año en Hogwarts! Como todos los años, utilizaré el banquete de bienvenida para anunciarles las novedades… Esta vez, tenemos un cambio muy importante ya que, con el retiro de la profesora Marchblanks, tengo el placer de presentar a la profesora Minerva McGonagall como la nueva subdirectora del colegio. Por favor, Minerva…
La profesora McGonagall, una joven bruja que llevaba el pelo atado en una larga cola de caballo se puso de pie y una oleada de aplausos retumbó sobre el gran salón, sobre todo en la mesa de Gryffindor, quienes la tenían como jefa de casa.
- Bueno, profesora – dijo Dumbledore – supongo que los alumnos de Slytherin también se alegraran de tenerla como vicedirectora, simplemente que no son muy demostrativos, ¿verdad? – completó con una sonrisa.
- Lo sé, Albus, igualmente gracias a todos por la cálida bienvenida – terció McGonagall – Ahora, si el director me lo permite, los invito a dirigirse hacia las habitaciones. ¡Que tengan un muy buen año escolar!
A estas últimas palabras de la profesora, le siguieron los ruidos de cientos de sillas al moverse y una multitud de alumnos salió rápidamente del gran salón, dirigiéndose a sus respectivas torres.
*
La primer semana transcurrió muy rápido para todos. Estando en séptimo año, sólo se cursaban las materias en las que se habían conseguido MHB (Matrículas de Honor en Brujería), por lo tanto, los únicos que tenían el mismo trabajo que siempre eran Ana, Lily y Remus, ya que Sirius y James sólo asistían a clases de Defensa Contra las Artes oscuras, Transformaciones, Encantamientos, Pociones y Herbología – Las necesarias para seguir una carrera como Aurores-.
En Gryffindor también estaba Peter Pettigrew, un chico bajito y rechoncho, que siempre iba a todos lados detrás de James, Sirius y Remus y era considerado el cuarto de los merodeadores. Él, por su parte, sólo había alcanzado un “Aceptable” en su MHB de historia de la magia, materia que cursaba sólo con un chico de Ravenclaw. Los merodeadores y las chicas iban juntos a todos lados y eran conocidos en Hogwarts por su poco respeto a las reglas - mayormente por el lado de los chicos, aunque si bien las muchachas eran más tranquilas, nunca se negaban a ayudar a la hora de las travesuras -.
Finalizaba el primer mes de clases cuando toda la alegría acumulada durante ese tiempo se les terminó de repente.
- Señorita Tonks, señor Lupin… – Dijo la profesora McGonagall al final de la clase de Transformaciones, cuando ella, Ana y Remus quedaron solos en el aula – Los he llamado porque, al ser los dos delegados de Gryffindor, deben enterarse y organizar un proyecto que hemos estado armando durante el periodo de vacaciones.
- ¿Proyecto? ¿Sobre qué…? - Comenzó Ana, pero la profesora ya comenzaba a explicarles.
- Durante cientos de años desde la fundación del colegio, los directores que han pasado por Hogwarts han intentado, inútilmente, consolidar la unión entre las casas Gryffindor y Slytherin. Fue por decisión del profesor Dumbledore y de todo el personal docente realizar un proyecto que se llevará a cabo todos los jueves del año, entre estudiantes de las dos casas.
- ¿Qué? – Preguntó Ana, sobresaltada – ¿Usted nos está pidiendo que compartamos un día por semana con los Slytherin?
- No creo que esa sea una buena forma de comenzar, señorita Tonks. Omitiré su comentario y seguiré explicando – dijo la profesora con el entrecejo fruncido - No les estoy pidiendo que compartan un día por semana con los Slytherin… se los estoy ordenando. Esta noche antes de la cena se pondrá un cartel con los estudiantes que acudirán a cada una de las reuniones. Éstos rotarán a medida que se vayan haciendo las reuniones, que realizarán los jueves después de la cena, durarán hasta la media noche y serán en la sala común de Gryffindor, que es la más grande.
- ¿Tendremos que darles nuestra contraseña? – preguntó Remus
- No. Las puertas de la torre se abrirán de 8:30 a 12 horas. Luego seguirán como siempre.
*
- ¿¿¿Qué??? – Preguntaron Sirius y James al unísono
– Ni sueñen que compartiré más que las comidas con los Slytherin – completó Canuto.
- A mí tampoco me agrada la idea de pasar 4 horas por semana cerca de tus primas, Black, te lo aseguro. Pero entiende que esto pone en riesgo mi puesto y el de Remus como delegados.- Además muchachos – dijo Remus – Piensen que los Slytherin aceptarán automáticamente, harán cualquier cosa por estar cerca nuestro y poder provocarnos.
- Remus tiene razón – Asintió James – No podemos pasar por cobardes, Canuto.
- ¡Nunca! Somos Gryffindor, ¡Demostrémoslo!
- Me alegra saber que lo harán, amigos – dijo Ana – pero me hubiera gustado que en su frase incluyeran un “Así Ana y Remus continuarán en sus puestos”Lily rió y Ana le devolvió la sonrisa.
Dos horas más tarde los chicos se dirigían al Gran Salón para la cena, cuando vieron un gran tumulto de gente en la cartelera del vestíbulo. Una vez que pudieron acercarse, llegaron a leer un cartel que decía:
PROYECTO
”El León y la Serpiente”
A continuación, las listas de alumnos elegidos para participar del proyecto, que se realizará todos los jueves desde las 20:30 hasta las 24:00 en la sala común de Gryffindor
Los ojos de Ana buscaron rápidamente la inscripción “Séptimo año” y no encontró nada de su agrado.
SÉPTIMO AÑO – Primer semana
Gryffindor:Black, Sirius / Evans, Lilian / Tonks, Anabell / Potter, James
Slytherin:Black, Bellatrix / Black, Narcisa / Malfoy, Lucius / Snape, Severus
No fue sólo Ana la que en ese momento largó una carcajada. Ese era el peor grupo de alumnos para realizar una “unión de casas” que podía existir, y seguramente, los profesores lo sabían, ya que ni Remus ni Peter figuraban en el aviso. Era evidente que habían elegido a los más problemáticos para intentar acercarlos. Sólo algo era seguro: Tener a Sirius y a Severus Snape en el mismo bando era tan imposible como que Black se fijara en ella.
Toda la mañana y parte de la tarde del jueves fue un completo infierno. Ana y Remus iban por los pasillos evitando peleas entre Gryffindors y Slytherins. No sólo eran los de séptimo año, sino que ningún curso quería tener a la otra casa cerca. Aún peor, Bellatrix y Malfoy, los prefectos de Slytherin, no hacían más que divertirse quitando puntos a los Gryffindors y en uno de esos encontronazos, Ana casi pierde el puesto de delegada por intentar convertir a Bellatrix en sapo al final de la clase de Defensa contra las artes Oscuras.
Al finalizar la cena, la profesora McGonagall y el profesor Slughorn, jefe de Slytherin, reunieron a todos los alumnos que habían sido elegidos para protagonizar el proyecto. Como era de esperarse, séptimo era el año que más alumnos tenía, ya que todos los demás tenían entre 2 y 3 alumnos de cada una de las casas y de primero no había nadie. Durante todo el camino a la torre los acompañó un silencio sepulcral. los de segundo y tercer año se separaron con el profesor Slughorn y los de cuarto y quinto con la profesora McGonagall, mientras que Ana y el resto de sexto y séptimo, se dirigieron directamente a la sala común como estaba pactado ya que, al ser los “más maduros”, no tendrían motivo para ir acompañados por un profesor - ¡Cómo se equivocaban! -.